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Gerdau aplaza su inversión en Perú ante el aluvión de acero chino y un proyecto rival que redefine el mercado andino

La mayor siderúrgica de Brasil, Gerdau, está frenando el gasto de capital planificado en Perú mientras una avalancha de importaciones de acero chino a bajo costo transforma la dinámica competitiva del mercado andino de materiales de construcción. La compañía ha señalado un presupuesto de inversión más reducido para 2026, con sus operaciones peruanas entre las afectadas por esta postura más cautelosa. No se ha confirmado ninguna cancelación formal y la situación se define mejor como un aplazamiento a la espera de una reevaluación de las condiciones del mercado, según The Rio Times.

La filial peruana de Gerdau, Empresa Siderúrgica del Perú, ampliamente conocida como Siderperú, es uno de los productores consolidados del país en el segmento de productos de acero largo utilizados en el sector de la construcción. Su posición como operador establecido otorga al grupo una exposición comercial directa al volumen de material importado que llega a las obras peruanas, y esa exposición influye ahora de manera visible en las decisiones de asignación de capital adoptadas a nivel corporativo en Brasil. La contención se extiende más allá de Perú.

Gerdau ha suspendido inversiones planificadas en Brasil por un valor aproximado de 400 millones de dólares, alegando la misma presión de las importaciones de acero chino, e indicó que el gasto de capital global para 2026 será reducido. En paralelo, el grupo está pivotando hacia sus activos mineros, un negocio menos expuesto a la competencia de las importaciones que ha comprimido los márgenes siderúrgicos en toda América. Los márgenes del acero en la región se han estrechado a medida que el material importado fija cada vez más el precio de referencia al que las plantas nacionales pueden vender.

En un movimiento inusualmente directo, Siderperú ha rechazado públicamente un proyecto siderúrgico chino en Perú asociado a una empresa identificada como Acero Lima Shenglong. Los productores establecidos canalizan habitualmente sus objeciones a través de asociaciones sectoriales en lugar de nombrar un proyecto rival específico, lo que hace notable esta intervención. La preocupación de la compañía refleja la amenaza particular que representa una capacidad instalada en el interior del país: una planta construida dentro de Perú quedaría al amparo de cualquier barrera arancelaria, evitaría los costos de transporte marítimo y contaría con ventajas políticas en materia de empleo, configurando una amenaza competitiva más duradera que un repunte de los envíos marítimos que las medidas comerciales podrían eventualmente frenar.

El argumento central de Siderperú es que el proyecto no había presentado una Evaluación de Impacto Ambiental, un paso obligatorio bajo la legislación peruana antes de que la construcción pueda iniciarse legalmente en proyectos industriales de esa envergadura. Dichos estudios abarcan emisiones, uso del agua, gestión de residuos y consulta comunitaria. La ausencia de un estudio presentado significa que el proyecto no ha entrado aún en la fase de revisión técnica y comentario público.

Esta brecha procedimental ofrece a los opositores un argumento regulatorio que elude por completo los méritos comerciales de la planta, convirtiendo efectivamente la secuencia regulatoria en el principal campo de batalla en esta etapa. El contexto más amplio es una aceleración dramática de los volúmenes de importación. Las importaciones peruanas de barras de acero se incrementaron un 121,4% en enero de 2026 en comparación con el mismo mes del año anterior, más que duplicándose en doce meses, según The Rio Times.

El aumento refleja un patrón global en el que el debilitamiento de la demanda interna en China, especialmente en el sector de construcción inmobiliaria, ha impulsado grandes volúmenes de exportación hacia mercados de toda América Latina. Las economías con regímenes arancelarios relativamente abiertos han tendido a absorber el impacto en primer lugar. Las autoridades comerciales peruanas ya han actuado en una línea de productos.

El 12 de abril de 2026, INDECOPI, la autoridad peruana de competencia y propiedad intelectual, publicó una resolución final antidumping sobre alambrón originario de China, imponiendo derechos de 81,30 dólares por tonelada por un período de cinco años. El alambrón sirve como insumo para clavos, alambre, malla y sujetadores, en lugar de barra de construcción terminada, por lo que la medida cubre un segmento específico del mercado. Los procedimientos antidumping en Perú se tramitan producto por producto, lo que significa que la resolución no extiende automáticamente la protección a líneas adyacentes.

La resolución establece, no obstante, que el mecanismo de defensa comercial de Perú está activo, un punto de referencia que los participantes del sector en toda la región seguirán de cerca. De cara al futuro, tres factores determinarán cómo evoluciona la situación. En primer lugar, si se presenta una Evaluación de Impacto Ambiental para el proyecto Acero Lima Shenglong y es admitida a revisión, lo que convertiría un anuncio en un proceso regulatorio formal.

En segundo lugar, si nuevas acciones de defensa comercial, como peticiones antidumping adicionales, solicitudes de salvaguarda o ajustes arancelarios, alteran la ecuación económica tanto para los operadores establecidos como para los nuevos entrantes. En tercer lugar, si Gerdau pasa de su actual postura de aplazamiento cauteloso a una decisión formal sobre su programa de inversión en Perú, ya sea liberando el gasto retenido o confirmando una pausa más prolongada. Fuentes: Gerdau, INDECOPI, BNamericas, citados por The Rio Times.

Fuente: riotimesonline.com

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