State Street Investment Management publicó sus Perspectivas Trimestrales de Inversión para el cuarto trimestre de 2026, al comenzar el último trimestre del año. El informe describe una economía global que se mantiene resiliente, pero cada vez más desigual y vulnerable a un choque energético prolongado vinculado al conflicto en curso entre Estados Unidos e Irán. Las previsiones de la firma sitúan el crecimiento del PIB real mundial en un 3,00% tanto en 2026 como en 2027.
No obstante, el informe advierte de que la expansión tiene una base estrecha, impulsada principalmente por la inversión relacionada con la inteligencia artificial (IA) y por el gasto de los hogares de altos ingresos, mientras que el gasto general de los hogares, la vivienda y la inversión de capital no vinculada a la IA siguen débiles. También señala el riesgo de que los actuales motores de crecimiento se estanquen en lugar de ampliarse. Según las perspectivas, los bancos centrales de Estados Unidos, Europa y Japón han respondido a las presiones inflacionistas con subidas de tipos y han anticipado que habrá más, aunque la eficacia de estas medidas es dudosa ante el choque de oferta energética y la presión de la demanda vinculada a la IA.
La Reserva Federal subió los tipos en septiembre y se espera otra subida en diciembre, seguida de una pausa prolongada y una posible reversión parcial a finales de 2027. El Banco de Japón elevó su tipo de referencia al 1,25% en septiembre, y el Banco Central Europeo, tras las subidas de junio y septiembre, deberá aplicar una subida adicional antes de finalizar el año, salvo que las condiciones geopolíticas mejoren de forma notable. En cuanto al Banco de Inglaterra, State Street prevé dos subidas de 25 puntos básicos, probablemente en noviembre y en febrero de 2027, si los precios de la energía se mantienen elevados.
Son menos de las cuatro subidas que descuentan los mercados, algo que la firma considera excesivo dada la débil demanda interna y la moderación de las presiones salariales. En Estados Unidos, State Street pronostica un crecimiento del PIB real del 2,3% en 2026, que se moderará hasta el 2,1% en 2027, con una inflación del 3,3% en 2026 y del 2,2% en 2027. El informe describe una economía cada vez más en forma de K: los hogares de altos ingresos sostienen el consumo, la infraestructura de IA impulsa una fuerte inversión en equipos y propiedad intelectual, mientras que la inversión residencial fija ha caído.
El IPC general se situó en el 3,4% y el índice PCE subyacente en el 3,3%. La tasa de desempleo se estabilizó en el 4,1% en agosto, pero la firma atribuye este dato a una caída de la participación laboral y no a una mayor contratación, una dinámica que está frenando el crecimiento salarial. En Europa, las perspectivas siguen siendo moderadas.
State Street prevé un crecimiento del PIB de la eurozona del 1,0% en 2026 y del 1,3% en 2027, con una inflación del 2,9% en 2026. La debilidad de la demanda privada es el principal obstáculo, y Alemania sigue siendo el principal lastre, con una inversión fija que se contraerá por cuarto año consecutivo. La firma ha elevado su previsión de crecimiento para el Reino Unido en 2026 hasta el 0,8%, desde el 0,7%, pero la ha reducido para 2027 hasta el 0,8%, desde el 0,9%, debido al choque energético.
En Asia-Pacífico, el informe prevé trayectorias divergentes. Para Japón se prevé un crecimiento del 0,8% en 2026 y del 0,9% en 2027, apoyado por medidas gubernamentales y por la demanda vinculada a la IA, aunque la demanda de los hogares ha sido débil y el yen superó los 157 yenes por dólar estadounidense tras la decisión del Banco de Japón de septiembre. El crecimiento del PIB real de China se estima en un 4,6% en 2026 y en un 4,4% en 2027.
El informe señala que las exportaciones y la manufactura de alta tecnología se benefician del ciclo global de la IA, mientras que las ventas minoristas, la inversión fija y los servicios siguen débiles y el sector inmobiliario no contribuye al crecimiento. Los precios de los alimentos cayeron un 1,4% interanual en agosto. Los rendimientos de la deuda pública se han convertido en el tema dominante de los mercados.
Según las perspectivas, el rendimiento del bono del Tesoro estadounidense a 10 años subió 81 puntos básicos en el tercer trimestre hasta el 5,28%, cerca de un máximo de casi 20 años, y el rendimiento a 30 años alcanzó su nivel más alto desde 2002. El bono alemán (Bund) a 10 años subió 73 puntos básicos hasta el 3,58%, su nivel más alto desde 2008, y el rendimiento japonés a 10 años tocó un máximo de 30 años, situado en el 3,05%. State Street atribuye este movimiento principalmente al aumento de los tipos reales y no a las expectativas de inflación, vinculado a una prima por plazo creciente impulsada por los déficits fiscales, la elevada oferta de bonos del Tesoro y la emisión de deuda relacionada con la IA.
La firma considera que el rendimiento adicional disponible en los plazos más largos de la curva no compensa suficientemente a los inversores por el riesgo de duración. En renta variable, State Street mantiene una visión constructiva, pero cada vez más selectiva. Según el informe, los mayores hiperescaladores estadounidenses se encaminan a invertir más de 700.000 millones de dólares este año.
La firma prefiere las compañías de gran capitalización y crecimiento de Estados Unidos con balances más sólidos, mientras que advierte de que las empresas más pequeñas están más expuestas al riesgo de refinanciación. También ve oportunidades en Japón y en los mercados emergentes excluido China, que cotizan a unas 9,6 veces los beneficios futuros esperados. Según las perspectivas, que citan datos de Bloomberg Finance L.P., el índice MSCI Europa cotiza a 15 veces los beneficios futuros y el MSCI Reino Unido a 12 veces.
En materias primas, la firma mantiene una visión constructiva, citando los ajustados fundamentos del petróleo a nivel mundial, la estabilización de la producción estadounidense, los bajos inventarios y la necesidad de reponer las reservas estratégicas, que según datos de FactSet citados en el informe han caído de forma notable. Las amenazas constantes a las rutas marítimas por el Estrecho de Ormuz y el Mar Rojo dejan los precios vulnerables a nuevas perturbaciones. El cobre y el aluminio se consideran favorables, mientras que el oro afronta un panorama más complicado a corto plazo, ya que el aumento de los rendimientos de los bonos eleva el coste de oportunidad de mantenerlo.
State Street plantea tres escenarios: un escenario de avance gradual, con una resolución retrasada en Oriente Medio y ganancias modestas de productividad gracias a la IA; un choque positivo de oferta, con la distensión de las tensiones, precios de la energía más bajos y un empinamiento alcista de la curva de rendimientos; y un choque negativo de oferta, con una escalada en Oriente Medio, costes energéticos más altos y diferenciales de crédito más amplios. En los tres casos, la firma prevé una presión alcista continuada sobre los tipos a largo plazo debido a la emisión de deuda, las preocupaciones fiscales y la incertidumbre sobre la inflación. Fuentes: State Street Investment Management, Perspectivas Trimestrales de Inversión, cuarto trimestre de 2026.
Las previsiones macroeconómicas son del 21 de septiembre de 2026 y los datos de mercado corresponden al 30 de septiembre y al 2 de octubre de 2026. El informe cita datos de Macrobond, el Fondo Monetario Internacional, Bloomberg Finance L.P., FactSet, Eurostat y la Oficina de Estadísticas Laborales de Estados Unidos. Las previsiones son estimaciones basadas en determinadas hipótesis y no están garantizadas.
Fuente: ssga.com