Las perturbaciones geopolíticas, el nacionalismo de recursos y una creciente escasez de energía están redefiniendo los mercados globales de metales base, según un análisis de Wood Mackenzie presentado en el Foro LME de Wood Mackenzie en Londres el 21 de octubre de 2026. En este marco, el mercado del níquel regresa hacia el equilibrio en 2026 tras varios años de sobreoferta. Sin embargo, Wood Mackenzie sostiene que esta estabilidad aparente oculta una profunda división estructural entre el níquel de Clase I y el de Clase II.
Según el análisis, la producción mundial de níquel refinado se contrae un 2%, lo que Wood Mackenzie describe como el primer descenso anual desde 2015. El segmento de Clase II, que incluye el NPI indonesio, enfrenta déficits crecientes a partir de 2027. Wood Mackenzie atribuye esta situación a que la producción de NPI en Indonesia se consolida por debajo de su pico de 2025, bajo el peso de cuotas de minería RKAB más estrictas, la caída de las leyes del mineral y las recientes interrupciones por sequía asociadas a El Niño.
Wood Mackenzie señala que las acerías chinas de acero inoxidable están aumentando de forma estructural el uso de chatarra y de cátodo de Clase I en sus mezclas de fusión para cubrirse ante la menor disponibilidad de NPI. En cambio, los segmentos de Clase I y químicos enfrentan un superávit persistente, impulsado por la expansión de los proyectos HPAL en Indonesia y por la capacidad de refinación china. El análisis también advierte de que las restricciones localizadas de suministro de azufre y los cuellos de botella energéticos siguen representando riesgos operativos para la entrega de nuevos proyectos.
El panorama del níquel se enmarca en una demanda más amplia vinculada a la infraestructura de IA. Wood Mackenzie monitorea más de 250 GW de proyectos de centros de datos a nivel mundial, más de tres veces el volumen registrado hace un año. La firma afirma que las redes de transmisión, las subestaciones y la generación dedicada de energía pueden requerir entre tres y cuatro veces más metal que las instalaciones a las que dan soporte.
Al mismo tiempo, la inversión en extracción está rezagada. Wood Mackenzie observa que la aprobación de proyectos sigue por debajo de lo esperado a pesar de los precios elevados de las materias primas, ya que los retrasos en los permisos, la incertidumbre geopolítica y la complejidad de los proyectos pesan sobre las decisiones. Lindsay Grant, vicepresidenta de Investigación en Metales y Minería de Wood Mackenzie, declaró: «Los precios altos deberían impulsar la inversión, pero la aprobación de proyectos sigue por debajo de lo esperado.
Sin aprobaciones más rápidas y compromisos de inversión, la industria no podrá entregar el suministro minero necesario para sostener el crecimiento futuro». Grant añadió que, en cobre, aluminio, níquel y litio, el suministro futuro depende de las decisiones de inversión que se tomen hoy. El comunicado también recoge brevemente otros metales base.
Wood Mackenzie indica que las compras de reservas y la política comercial de Estados Unidos han elevado la cobertura de inventarios de cobre por encima de 170 días en el mercado interno, mientras que el resto del mundo tiene 48 días y un déficit de 450 kt. En aluminio, los ataques en Oriente Medio dañaron dos de las mayores fundiciones del mundo, y el balance de 2026 se proyecta con un déficit de 1 Mt. En baterías, Wood Mackenzie prevé que el LFP domine el mercado masivo de baterías hasta 2030, impulsado por las exportaciones chinas, la rápida expansión de las gigafactorías y los avances en la velocidad de carga.
El comunicado no cuantifica las implicaciones de este cambio de química para la demanda de níquel, ni incluye previsiones de precios del níquel ni datos de precios de la LME o la SHFE. Fuente: comunicado de prensa de Wood Mackenzie, woodmac.com, «Geopolitical supply shocks and AI power crunch collide across global base metals».
Fuente: woodmac.com