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Malasia emerge como un centro clave de tierras raras fuera de China mientras Estados Unidos y sus aliados buscan diversificar las cadenas de suministro

Malasia se ha consolidado como un nodo de importancia estratégica en las cadenas de suministro de tierras raras, a medida que Estados Unidos y sus aliados más cercanos buscan diversificar la producción fuera de China, según un nuevo informe de Meredith Schwartz, miembro adjunto (no residente) del Programa de Seguridad de Minerales Críticos del Center for Strategic and International Studies (CSIS). El informe, publicado el 20 de octubre de 2026, señala que en 2025 Malasia se convirtió en el primer país fuera de China en producir óxido de disprosio, una tierra rara pesada clave para la industria de defensa. La capacidad de procesamiento del país está llamada a crecer de forma significativa.

Según el informe del CSIS, que cita a Mining.com y Bloomberg, una nueva planta aumentará la capacidad de 1.500 a 5.000 toneladas métricas anuales de materia prima de tierras raras pesadas. El proyecto está liderado por Lynas Rare Earths, empresa australiana que obtuvo por primera vez la licencia para operar en Gebeng, Malasia, en 2012. El informe sostiene que el ascenso de Malasia no es obra de una sola empresa ni de un solo país, sino el resultado de décadas de aportaciones: las reformas regulatorias de Malasia, la inversión en infraestructuras de China, el capital paciente de Japón, la experiencia tecnológica de Australia y el reciente acuerdo de compra y el soporte de precios de Estados Unidos.

El informe cita datos del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), que estiman las reservas de tierras raras de Malasia en 16,1 millones de toneladas métricas, las terceras mayores del mundo tras las de China (44 millones) y Brasil (21 millones). Destaca que los yacimientos de arcillas iónicas no son radiactivos, lo que evita los problemas sociales asociados a los yacimientos de roca dura que contienen materiales radiactivos. Según las cifras citadas en el informe, la industria de tierras raras podría aportar hasta 9.500 millones de ringgits malasios (MYR), unos 2.000 millones de dólares, al PIB de Malasia en 2025 y generar cerca de 7.000 puestos de trabajo.

La postura normativa de Malasia ha sido central en su posición. En septiembre de 2023 el país anunció una moratoria nacional a la exportación de tierras raras sin procesar, en vigor desde el 1 de enero de 2024. El ministro de Comercio, Tengku Zafrul Aziz, declaró en el informe: «Nuestra política no es impedir el comercio para siempre.

Nuestra política es impedir la exportación de materias primas baratas sin procesar para que el valor se añada en Malasia». No obstante, Malasia ha negociado excepciones, entre ellas una concedida a MCRE para enviar mineral a China para su procesamiento. En 2025, Estados Unidos y Malasia firmaron un memorando de entendimiento sobre minerales críticos y un acuerdo comercial recíproco, en virtud del cual Malasia se comprometió a no imponer a Estados Unidos prohibiciones ni cupos de exportación de tierras raras.

Por su parte, el Gobierno estadounidense se ha comprometido a comprar óxidos de tierras raras a Lynas con un precio mínimo de 110 dólares por kilogramo. China parte con una ventaja considerable. El informe describe cómo MCRE Resources, una empresa conjunta de accionistas chinos y malasios, comenzó en 2022 a desarrollar el yacimiento de arcillas iónicas de Gerik, en el estado de Perak, utilizando tecnología china de lixiviación in situ.

Entre enero y septiembre de 2025, MCRE exportó a China cerca de 11 millones de dólares en mineral de tierras raras para su refinado. El informe también señala que China ha realizado grandes inversiones en Malasia: las inversiones de la Iniciativa de la Franja y la Ruta pasaron de 16.100 millones de dólares entre 2005 y 2013 a 42.270 millones de dólares entre 2013 y 2025. El proyecto más grande anunciado es el East Coast Rail Link, de 13.000 millones de dólares.

El informe señala el puerto de aguas profundas de Kuantan, operado conjuntamente por Malasia y China, como un centro logístico clave para el comercio regional de minerales, y advierte de que la creciente presencia de infraestructuras chinas conlleva riesgos de adquisición extranjera de activos estratégicos y de interrupciones logísticas. La licencia social para operar sigue siendo un desafío importante. En 2023, el Gobierno malasio impuso una prohibición a la etapa de craqueo y lixiviación en la planta de Lynas por preocupaciones radiactivas, y Lynas emprendió acciones legales en julio de 2023.

Un compromiso alcanzado en octubre de 2023 permitió reanudar el craqueo y la lixiviación, con la obligación para Lynas de retirar los residuos radiactivos e invertir el 1 % de sus ventas brutas en investigación y desarrollo dentro de Malasia. En julio de 2026, una comisión parlamentaria malasia anunció una audiencia sobre el acuerdo de suministro del Pentágono con Lynas, por valor de 96 millones de dólares, tras las protestas de Greenpeace y del movimiento de Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS). El informe afirma además que redes respaldadas por el Partido Comunista Chino (PCCh) han sido detectadas socavando activamente los proyectos occidentales de tierras raras mediante desinformación sobre Lynas, un punto que retoma de un análisis del Instituto Australiano de Política Estratégica (ASPI).

La cooperación con los aliados se intensifica. El informe describe la larga relación de defensa e industrial de Australia con Malasia, que incluye los Acuerdos de Defensa de las Cinco Potencias, así como el memorando de entendimiento de Lynas con el gobierno del estado de Kelantan para desarrollar conjuntamente los yacimientos de tierras raras de la entidad. Japón es descrito como el cuarto mayor socio comercial de Malasia y su tercer mayor inversor extranjero.

En 2026, Japan Australia Rare Earths firmó un acuerdo de compra de al menos 5.000 toneladas métricas anuales de neodimio-praseodimio procedente de Malasia, con un precio mínimo de 110 dólares por kilogramo. El informe también señala que, en febrero de 2026, Japón anunció apoyo tecnológico a la industria malasia de tierras raras. Estados Unidos, que históricamente ha estado entre los tres principales inversores extranjeros en Malasia, se apoya en su trayectoria de inversiones en semiconductores.

En julio de 2026, la surcoreana JS Link firmó con Lynas un acuerdo para construir una planta de imanes de tierras raras en Malasia. El informe ofrece cuatro recomendaciones: construir un marco plurilateral de minerales críticos para el Indo-Pacífico que coordine inversiones, compromisos de compra y soporte de precios; utilizar financiación de la Corporación Financiera de Desarrollo Internacional de Estados Unidos (DFC) o del Banco de Exportación e Importación de Estados Unidos (Eximbank), así como de la Ayuda Oficial para el Desarrollo de Japón, para construir infraestructuras logísticas sin participación china; coordinar la investigación y el desarrollo y establecer mecanismos de transferencia de tecnología, citando como referencia la Ley de Transferencia de Tecnología de Vietnam de 2017; y poner en marcha campañas sostenidas de educación pública para contrarrestar la desinformación de la RPC. El informe concluye que los avances de Malasia siguen siendo frágiles y que Estados Unidos debe ir más allá del diálogo y avanzar hacia un capital estratégico y paciente, transferencia de tecnología y un compromiso público sostenido.

Fuente: csis.org

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